Mi nombre es Teresa Avedoy y desde que llegué a esta frontera en 1989 procedente de Sinaloa a los 10 años, toda mi trayectoria converge en este proyecto que piensa conceptual y poéticamente la idea de la biblioteca como espacio, como forma de vida y como práctica política artística que nos recibe a todos por igual: turistas, migrantes y nativos. Creo firmemente que todos tenemos derecho al arte, la poesía y la creación y hacerlo desde y en las bibliotecas tiene un valor distinto, por su condición de espacios físicos simbólicos y humanos, abiertos e inclusivos.
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